Macrocosmos

             2. Trasunto de Mercurio

Mi corazón palpita frenético al sentir tu calor inundado el mío. Nuestros labios colisionan y pronto saboreamos el dulzor de nuestra saliva; siento asco por un momento, pero la mente sede y los genitales despiertan.

Mis manos comienzan a desnudarte. Mis dedos recorren... Tus texturas se deslizan como un susurro, como un secreto susurrado que clama piel y semen y que busca en mi carne ser saciado. Ante mis ojos estás tú, te miro como si mirase a Dios. Tu carne es blanca. Los genitales se expanden ensimismados.

Tus piernas abiertas dispuestas a abrazarme para fundirme en tí, tu vagina húmeda es una imagen de María, los senos erectos... Eres el altar por el cual se manifiesta lo sagrado. Acarició tus testículos y entro en ti es cálido, carne húmeda y caliente entrando en mí, expulsando líquidos venidos de nuestro microcosmos palpitante y humeante.

El sabor de tus senos, el sabor de tu ano, el sabor de tu boca, el sabor de tu vulva, el sabor de tu pene.Estamos dentro, sintiéndonos, pero sin amarnos, sin odiarnos, ni pensándonos, termino convulsivo expandiéndo mi ser.

Somos el trasunto de Dios naciendo de Dios.

       




           


                                                                           -Omega

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Sueño por dentro.