Sueño por dentro.
Se recuesta en mis pies; aún sin mirar siento aquel calor corporal y piloso que me inunda tan rápido que me hace pensar en lo lejano que está ahora. Al mirar encuentro a mi gato respirando apacible, inhalandome y exhalando suspiros que acarician mi piel, como si me saludarán después de mucho tiempo.
Florece dentro de mi pecho la sensación de amor y crece hasta convertirse en árbol, pero de el tengo las raíces encarnadas, las ramas tan enredadas y las hojas tan costradas que comienza a doler. Sus frutos son opacos y su sabor recuerda a los funerales.
Le acarició el pelaje y lo siento muerto, lleno de tierra y sangre. >La distancia lo ha cambiado, pronto olvidaré su cuerpo< pienso.
Está muerto, por fin lo sé. Solo soy tierra y en mi descansa con su carácter gris un árbol que es la voz de los muertos.

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