Extramuros
Después de caer me encontré en Extramuros. Por mi mente caminaron los escalofríos; no eran los escalofríos que se tienen cuando se es presa del terror, es lo que se siente cuando uno se encuentra con algo que trasciende el pensamiento. Las paredes eran de un amarillo que me recuerda a mi nacimiento, a las esponjas desgastadas y a los mundos microscópicos. Las alfombras húmedas bajo mis pies me recorrían y llenaban mi cabeza de una sensación similar a aver consumido LSD. En el eterno hueco solo se escuchaba el zumbar de las lámparas. Nunca estuve aquí, pero sentía que siempre fui parte de esto. Tal vez antes de mi nacer. Estaba afuera... Pero nunca tuve miedo, me sentía bien. Describiría estar aquí como un déjà bu sin fin o como un constante despertar. Estuve caminando y todo era soledad, el zumbido de la luz y el sonido mojado de mis pies al pisar, así fue hasta que a lo lejos escuché otros pasos. Fue difícil descubrirlos, por qué sonaban justo cuando sonaban los míos. Llegué a la...