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Out door

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 La tarde era tranquila. Los tres ( la chica y los dos chicos ) estaban sentados en el suelo gris de la habitación, bebían coca-cola y charlaban de trivialidades, estuvieron así hasta que el aburrimiento les obligo a rebuscar temas para evitar el silencio. - ¿ Ya se enteraron de las desapariciones? - dijo la chica. - Claro, es de lo que más se habla en los noticieros. - La novia de mi hermano es una de las desaparecidas - dijo el otro sombriamente - nadie la vio salir de casa... Es como si se esfumaran. - Solo han desaparecido chicas, ¿Verdad? - preguntó ella. - Sí, todos piensan que el responsable es algún depravado o alguna mafia. - Pero todo es muy raro, no hay testigos, no hay sangre, no hay huellas... Simplemente se van. - Tengo que aceptar que todo esto me da mucho miedo. - No hay por qué preocuparse - dijo el chico mientras buscaba en sus bolsillos; sacó al fin una caja de cigarrillos - después de todo nosotros estaremos para cuidarte. - Ya, te lo agradezco pero no fumes den...

Macrocosmos

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             2. Trasunto de Mercurio Mi corazón palpita frenético al sentir tu calor inundado el mío. Nuestros labios colisionan y pronto saboreamos el dulzor de nuestra saliva; siento asco por un momento, pero la mente sede y los genitales despiertan. Mis manos comienzan a desnudarte. Mis dedos recorren... Tus texturas se deslizan como un susurro, como un secreto susurrado que clama piel y semen y que busca en mi carne ser saciado. Ante mis ojos estás tú, te miro como si mirase a Dios. Tu carne es blanca. Los genitales se expanden ensimismados. Tus piernas abiertas dispuestas a abrazarme para fundirme en tí, tu vagina húmeda es una imagen de María, los senos erectos... Eres el altar por el cual se manifiesta lo sagrado. Acarició tus testículos y entro en ti es cálido, carne húmeda y caliente entrando en mí, expulsando líquidos venidos de nuestro microcosmos palpitante y humeante. El sabor de tus senos, el sabor de tu ano, el sabor de tu boca, el sabor...

Valencia

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Estamos solos tu y yo, voy al cuarto Te veo al espejo y te estoy perdiendo, cada segundo dejo de sentir que estás, Trato de aferrarme a ti, pero no es posible. Te vas y lo acepto, se que alguien está atrás, Está atrás para aceptarme, Lo único que le digo es ¡Lo siento!, Me voy pero sigo en el cuarto, Sigo en el cuarto, sigo viéndote al espejo. Cada vez pasa, y pasa como luz, No logre tenerte. -Sigemma

Macrocosmos

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            1. Azufre y Sal. Mi desintegración comenzó cuando ella regresó.  La última vez que estuvimos juntos ambos teníamos 7 años. Estábamos solos en mi casa, mirábamos caricaturas hasta que se aburrió y comenzamos a husmear en lugares de mi casa donde no teníamos permitido estar; así fue como encontramos las revistas porno de mi papá. Él descubrimiento de lo obsceno siempre es algo mágico para un niño, pero su presencia convirtió esa magia en una seca perversión. Miramos con impresión un circo de senos, vaginas y penes enormes desplegándose ante nuestra mente. Al final yo tenía una erección desagradable y un profundo asco, pero ella sentía deseo... Lo sé por qué recuerdo su mirada, fue como si se conectase con algo. Me dijo que algún día tendría un cuerpo como el de esas mujeres. Desde entonces no la volví a ver, todo se volvió un juego de depredador y presa. Regreso, no con esos pechos enormes que un día prometió, sino con unas diminutas dunas qu...

Canción de espera

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 La calle palpita es su quietud con el sol colgado en una esquina, llenando nuestros poros. Nadie habla, solo se escucha la íntima canción de los automóviles al pasar y el leve rumor de las ramitas de una palmera chicoteando el viento.   En este cénit de medio día, en medio de estás ramas cabalgantes, de estos autos, de esta calle, de esta asfixia... Se siente la esperanza que nos mantiene volteando las miradas, que nos tiene con los ojos puestos a la búsqueda del momento en el que aparezcas cruzando la calle con la mochila colgada en tus hombros, con esa mirada ajena al mundo y doblemente ajena a la palabra que fue nosotros. Quisiera encontrarte amor y mirarte solo como yo sé hacerlo.                                                                - Omega

Extramuros

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 Después de caer me encontré en Extramuros. Por mi mente caminaron los escalofríos; no eran los escalofríos que se tienen cuando se es presa del terror, es lo que se siente cuando uno se encuentra con algo que trasciende el pensamiento. Las paredes eran de un amarillo que me recuerda a mi nacimiento, a las esponjas desgastadas y a los mundos microscópicos. Las alfombras húmedas bajo mis pies me recorrían y llenaban mi cabeza de una sensación similar a aver consumido LSD. En el eterno hueco solo se escuchaba el zumbar de las lámparas. Nunca estuve aquí, pero sentía que siempre fui parte de esto. Tal vez antes de mi nacer. Estaba afuera... Pero nunca tuve miedo, me sentía bien. Describiría estar aquí como un déjà bu sin fin o como un constante despertar. Estuve caminando y todo era soledad, el zumbido de la luz y el sonido mojado de mis pies al pisar, así fue hasta que a lo lejos escuché otros pasos. Fue difícil descubrirlos, por qué sonaban justo cuando sonaban los míos. Llegué a la...

En olvidarte

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Antes solo pensaba en poder olvidarte y sacarte de mi mente, pero no se si fue la  mejor idea por que ahora sufro ms  tratando de recordar tu rostro, tu sonrisa y               tu forma de pensar.   -SIGEMMA